|
 |
Las semillas de Jatropha
contienen hasta un 40% de aceite:
Ingenieros y científicos aseguran que del aceite de Jatropha, un
arbusto muy resistente, se puede obtener Biodiesel. Además, la planta
cuida el suelo, crea puestos de trabajo y beneficia a los países con
pocos recursos.
"Las semillas de la Jatropha tienen la forma de una nuez, aunque son un
poco más pequeñas. Cuando su cáscara exterior, que normalmente es de
color verde, empieza a tomar una tonalidad amarillenta, las semillas
están listas para ser recolectadas. Al retirar la cáscara, encontramos
otras tres semillas. Cada una de ellas contiene un 40% de aceite",
explica el profesor Klaus Becker, que se dedica a probar la resistencia
de la Jatropha en países como Egipto, la India o Madagascar.
La Jatropha tiene ventajas naturales y prácticas sobre otros
biodiesel hasta ahora producidos:
Desde hace dos años, Becker trabaja apoyado por la empresa
automovilística Daimler-Chrysler. Teniendo en cuenta los precios del
petróleo crudo, los ecologistas no son los únicos interesados en buscar
alternativas al petróleo.
"El combustible está todavía en fase de desarrollo. Pero el carburante
de aceite de Jatropha que hasta ahora hemos producido se ajusta a las
cualidades que un combustible para hacer funcionar a los motores de
diesel modernos", dijo Stefan Keppeler, ingeniero encargado de
evaluación de combustibles.
El aceite de la Jatropha no sería el primer carburante natural que se
utilizara en Europa. Hasta ahora, los científicos extraían aceite de
otras plantas como la colza, una especie de col, que no crece sobre
cualquier suelo ni bajo cualquier circunstancia. Así, la ventaja de la
Jatropha ante la colza es su resistencia.
"En Madagascar se podrían sembrar de 10 a 20 millones de hectáreas si
diéramos con una planta que resistiese mas el frío. Esto significaría
que en siete años seríamos capaces de producir todo el combustible que
Madagascar necesita, más remesas suficientes de carburante para ser
exportadas", señaló Becker. También para América Latina las plantaciones
de Jatropha se presentan como una oportunidad única.
La Jatropha resiste altas temperaturas y sequías, al tiempo que
protege y fertiliza el suelo:
El secreto que hace a la Jatropha resistente a todo es su veneno. La
planta es tan venenosa, que Becker ni siquiera tiene que preocuparse de
proteger de los depredadores de su fábrica de aceite natural.
En lugares desérticos (La Rioja, Catamarca y San Juan en nuestro país)
donde no pone una raíz ni la mala hierba, la Jatropha es capaz de crear,
con sus arbustos que alcanzan los seis metros, auténticos bosques
verdes. Más de ocho meses de sequía al año y temperaturas que rondan los
40 grados no marchitan a la Jatropha, como bien ha observado Becker en
Gujarat, en la India.
La erosión del suelo por el viento y el agua tampoco hace mal a la
Jatropha. Y no sólo eso, gracias a ella, el suelo erosionado vuelve a
ser fértil. "En África comprobamos que el viento y el agua, junto con
partículas de la Jatropha, crean capas de preciados sedimentos de hasta
0,7 centímetros por año. Con el paso del tiempo, los suelos erosionados
se convierten en aptos para el cultivo", dijo Becker.
Extensiones de tierra hasta ahora inservibles podrían ser cultivadas,
creando puestos de trabajo y beneficios a países con pocos recursos.
Mientras, la Jatropha protege el suelo de la erosión y libra al cielo de
parte de los gases contaminantes. |