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3)
Proximidad a puntos de interés:
La proximidad de distintos tipos de elementos Incidirán de manera
positiva o negativa en la valoración de nuestra parcela. Influyen
positivamente los centros de asistencia médica, espacios verdes, zonas
comerciales, establecimientos educativos, destacamentos policiales y de
bomberos, como así también el transporte público de pasajeros, entre
muchos otros aspectos. Ya que la disponibilidad de los mismos es
esencial para cualquier desarrollo que emprendamos en el terreno.
De la misma manera nuestra inversión se verá perjudicada por la
proximidad de asentamientos precarios, “villas de emergencia”, vías del
ferrocarril, basurales, etc, etc.
4) La manzana:
Aquellas cuadras que posean toda la infraestructura necesaria de
servicios básicos, como ser, pavimento, iluminación de la vía pública,
recolección de residuos, disponibilidad de agua corriente, gas natural,
energía eléctrica y cobertura de telefonía celular, entre otros aspectos
son, lógicamente más demandadas por el potencial comprador y eso hace
ascender su valor.
No obstante el comprador que dispone de visión de futuro, puede percibir
el desarrollo a corto plazo de este tipo de mejoras antes que se
efectúen, de manera tal de comprar a un precio inferior al que la
parcela obtendrá luego del alcance de dichos beneficios.
5) Topografía:
La presencia de irregularidades encarecerá el costo de cualquier tipo de
construcción que querramos efectuar. Por lo que hay que evitar aquellos
lotes que presenten marcadas pendientes negativas (es decir “en bajada”)
como aquellos con una gran superficie rocosa.
6) Orientación:
Si bien la ubicación del lote con respecto a los puntos cardinales no
suele ser un factor decisivo en la compra del mismo, hay que recordar
las características de cada uno de ellos y tener en cuenta que es un
factor que permanece inalterable con el paso del tiempo.
Norte: es la ubicación ideal ya que mantiene nuestra parcela iluminada
la mayor parte del día.
Este: es la segunda orientación más buscada, porque los rayos solares
ingresaran a nuestra futura vivienda durante la mañana.
Oeste: hay quienes la prefieren y quienes la detestan por la misma
razón; ya que se mantiene iluminado mayormente por la tarde lo que eleva
considerablemente la temperatura del interior de la futura vivienda en
invierno y especialmente en verano.
Sur: definitivamente la menos recomendable de todas, mantendrá de manera
definitiva la oscuridad, la humedad y el frío de manera constante sobre
el frente de la casa que proyectemos construir en el lote.
Además de las anteriores, están también las orientaciones combinadas
(noreste, sudoeste, etcétera) que conjugan las características de cada
caso.
7) Dimensiones: en barrios residenciales lotes de 600 m2 a
800 m2 suelen ser ideales para cualquier tipo de edificación,
permitiéndole al arquitecto un abanico innumerable de posibilidades para
su proyecto. Por otro lado, un lote de entre 300 a 500 m2 puede resultar
suficiente para una vivienda de dos plantas. Por lo que las dimensiones
son un tanto relativas y el cliente suele adaptarse sin inconvenientes a
las medidas de la parcela elegida. No obstante cabe destacar que
aquellos lotes con mayor superficie en todo momento tributaran impuestos
más elevados con respecto a los terrenos más pequeños.
Finalmente, es el comprador quien deberá analizar los “pro” y los
“contra” de cada terreno, hasta encontrar una combinación razonable y
satisfactoria. Llegado este punto, conviene recordar que muchas veces
por buscar lo “ideal” podemos perder una excelente oportunidad, y lo más
importante mucho tiempo y dinero. |